El Bosque del Río Hablante
“Respeta el bosque, y él te respetará.”

Hace mucho tiempo, cuando el pueblo Ewondo se estableció por primera vez cerca de los grandes bosques del Sanaga, había un río cuyas aguas brillaban plateadas bajo la luz de la luna. La gente lo llamó Mfoundi, y creían que llevaba las voces de los ancestros. Cuando uno se inclinaba cerca por la noche, el río no susurraba—hablaba.
El Don del Río
El río les dijo a los ancianos:
“Mientras protejan el bosque, sus árboles y sus criaturas, yo los protegeré en tiempos de necesidad.”
Y así, cada temporada, los Ewondo ofrecían libaciones en la orilla del río—vino de palmeras, plátanos asados y nueces de cola. Se les decía a los niños que nunca arrojaran tierra o sangre en sus aguas, porque eso silenciaría las voces.
La Locura del Cazador
Una temporada seca, un cazador llamado Mefane ignoró las advertencias. Impulsado por la avaricia, lavó la sangre de una enorme antílope en las aguas sagradas. Esa noche, el río se volvió salvaje, inundando los caminos del bosque. Cuando los aldeanos vinieron a suplicar, el agua rugió con una voz profunda:
“Tu avaricia ha manchado el vínculo. Uno debe pagar.”




